En apartados anteriores has estudiado conceptos en los que continuamente se utilizan los términos anticuerpo y antígeno porque se basan en reacciones específicas entre ellos. Hay otros componentes del sistema inmunitario que no tienen esa especificidad pero que reaccionan en muchas otras situaciones, por ejemplo el complemento, un grupo de proteínas de la fracción globulínica del suero.
El complemento es un grupo de aproximadamente 40 proteínas que forma un sistema enzimático en cascada presente fundamentalmente en el plasma, constituyendo un mecanismo de inmunidad innata. Con la activación de este sistema se produce una respuesta rápida y amplificada frente a un estímulo antigénico. Sus principales funciones son la activación de macrófagos, la opsonización de antígenos y la citolisis. Hay varias rutas que ponen en marcha este sistema : Vía clásica , Vía alternativa y vía de las lectinas. Las tres vías confluyen en un punto común que es la formación de una enzima convertasa C3 y a partir de ese momento se producirá la secuencia enzimática que llevará a la formación del complejo de ataque a membrana que es el causante de la citólisis del antígeno o célula patógena reconocida previamente.
El complemento se activa por la vía clásica cuando un anticuerpo se une a su antígeno específico formándose el inmunocomplejo al que se unirá por la parte Fc de los anticuerpos, principalmente IgG e IgM, es esta característica la que se utiliza en la prueba de fijación del complemento.
Las reacciones antígeno-anticuerpo se pueden cuantificar porque los inmunocomplejos pueden ser medidos por su capacidad para fijar el complemento ya que consumen complemento cuando está presente, mientras que los antígenos o anticuerpos libres no lo hacen.