En un apartado anterior has estudiado un inmunoensayo homogéneo competitivo utilizado para moléculas de bajo peso molecular, es decir para sustancias que pueden considerarse haptenos. ¿Lo recuerdas? Se trata del inmunoensayo enzimático multiplicado (EMIT). Pues bien, el inmunoensayo de fluorescencia polarizada (FPIA) es una técnica parecida pero, en este caso, el sistema de detección implica fenómenos de fluorescencia. La técnica se basa en dos conceptos clave, por una parte la rotación de las moléculas en solución y por otra las características de la luz polarizada.
Las moléculas más grandes rotan más lentamente en la solución que las moléculas más pequeñas. Este principio puede utilizarse para distinguir entre haptenos marcados con fluorocromos ya que se trata de moléculas pequeñas que rotan rápidamente, e inmunocomplejos marcados con fluorocromos, moléculas más grandes que rotan lentamente en la solución.
La luz polarizada describe ondas de luz que solamente están presentes en un plano simple del espacio. Cuando la luz polarizada es absorbida por una molécula pequeña que rota rápidamente, como los haptenos marcados con fluorocromos, se emite fluorescencia en diferentes planos y como resultado se pierde polarización, es decir hay una disminución en la intensidad de luz polarizada.
Cuando la luz polarizada es absorbida por una gran molécula que rota lentamente, como es el caso de los inmunocomplejos marcados con fluorocromos, se mantiene la polarización y, por tanto, se emite luz polarizada en el mismo plano de la luz de excitación.
La luz que vibra en un solo plano se llama luz polarizada.