En los apartados anteriores has estudiado las principales técnicas basadas en reacciones antígeno-anticuerpo. También has ido viendo las aplicaciones más importantes de cada técnica. La serología se ocupa de las reacciones entre antígenos y los anticuerpos puestas de manifiesto a través de estas técnicas que ahora ya conoces. El nombre proviene del hecho de que el suero sanguíneo es el vehículo habitual de los anticuerpos. La serología puede perseguir una finalidad cuantitativa (dosificación y contaje de los anticuerpos presentes en la reacción) o cualitativa (reconocimiento de anticuerpos específicos).
La respuesta de anticuerpos formados ante una infección depende del estado inmunitario del paciente y en general, salvando algunas particularidades para cada infección específica, sigue los siguientes patrones:
- Cuando la infección se presenta en pacientes que no han sido previamente infectados ni inmunizados con una vacuna, se desarrolla una respuesta inmune caracterizada por un lento aumento de anticuerpos específicos. Las IgM son el primer tipo de inmunoglobulinas que aparecen. Estos anticuerpos se pueden detectar unos días después del inicio de la infección y van aumentando progresivamente hasta alcanzar un máximo y luego caen a niveles indetectables.
- Las IgA se producen un poco más tarde que las IgM y desaparecen antes. En muchos casos no se llegan a detectar y en otros persisten durante largos periodos después de la infección.
- Generalmente, las IgG se pueden detectar en títulos bajos días después del inicio de la infección, aumentan lentamente y todavía se pueden detectar en el suero después de varios meses.
- Durante una infección secundaria (una infección en un paciente infectado previamente, o algunas veces después de una vacunación), los títulos de anticuerpos se elevan rápidamente. La IgG es el tipo de inmunoglobulina predominante, alcanza niveles elevados, y persiste durante varios meses o incluso toda la vida. Los niveles de IgM son significativamente más bajos en las infecciones secundarias que en las primarias y en algunos casos no se detectan, dependiendo de la prueba empleada.
e entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos.
La respuesta inmune es la respuesta del cuerpo causada por su sistema inmune activado por antígenos. La respuesta inmune puede incluir inmunidad contra microorganismos patógenos y sus productos, alergias, rechazos de injertos y autoinmunidad contra antígenos propios. En este proceso, las principales células involucradas son las células T y las células B (subtipos de linfocitos) y los macrófagos (un tipo de leucocitos o glóbulos blancos).