Caso práctico
Al terminar la jornada, Carlos le comenta a Susana el lío que han tenido esta mañana en su sección, hematimetría, porque uno de los contadores se ha estropeado, una de las bombas de aspiración se ha roto, y a pesar de estar protocolizadas las medidas a tomar para desviar las muestras a los otros analizadores y evitar retrasos o muestras sin poder analizar, se ha formado cierto barullo.
—No veas el lío que se ha formado hoy con la avería del contador, con los racks ya preparados y en pleno funcionamiento, una de las bombas de aspiración se ha roto. Hemos tenido que desviar todas las muestras hacia los otros analizadores.
—¿Te imaginas tener que hacer los recuentos de manera manual con cámaras cuentaglóbulos?
—Susana, recuerdo perfectamente que eras la mejor de la clase contando manualmente con cámara, pero como puedes suponer es totalmente inviable hoy día, con el volumen de muestras que se manejan, además, no creo que tenga ninguna utilidad que hayamos aprendido a contar células en cámara.
—Evidentemente, el recuento manual ha perdido su utilidad como método para realizar los análisis de un hospital, pero estoy convencida de la necesidad de conocer el manejo de la cámara ya que puede sernos útil en determinadas ocasiones como mecanismo de control o como método alternativo.
—Pensándolo bien, puedes que tengas razón, aunque a mí, siguen pareciéndome muy imprecisas y por supuesto obsoletas.
—Te recuerdo que siguiendo el protocolo con rigurosidad se obtienen resultados totalmente aceptables, o no recuerdas como mis recuentos manuales se diferenciaban mínimamente de los resultados obtenidos con el analizador.
—Sí que me acuerdo, y también que tuve que pagarte tres días el desayuno con los dichosos resultados de los recuentos…
Bastidores destinados a alojar tubos de muestras.