En general los indicadores del deterioro de las instalaciones nos permiten prever fugas e infiltraciones. Algunos estos indicadores son:
- Tamaño de los orificios en las paredes de las tuberías.
- Estado de los recubrimientos.
- Problemas por laminación.
- Tuberculización.
- Oxidación.
En todo caso, para detectar fugas en tuberías es importante entender en primer lugar a qué se suelen deber dichas averías. Estas son algunas de las causas principales:
- Materiales inadecuados: No haber hecho una elección adecuada a las necesidades de servicio (en cuanto a consumos, presiones y caudales) puede suponer un importante handicap a la hora de mantener una instalación.
- Conexiones mal elaboradas: Es clave confiar en la instalación de tuberías a un profesional. Una instalación mal hecha puede comportar fugas de agua, con consecuencias económicas muy negativas.
- Presión de agua elevada: Las lluvias torrenciales pueden ser perjudiciales para la red de saneamiento de un espacio industrial, del hogar o de la calle. Hay que vigilar con mucha atención las tuberías después de episodios de lluvias intensas.
- Tuberías viejas: El paso del agua con sus materiales disueltos y elementos en suspensión por las tuberías a lo largo de los años, puede derivar en roturas y fisuras.
Según la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (2017) más del 41% de las redes de distribución de agua en España ya tienen más de 30 años de antigüedad, siendo éste uno de los principales motivos que justifica por qué se pierden anualmente 650 Hm3 en fugas y averías. Para ser conscientes de esta magnitud, aproximadamente ese volumen es la capacidad de todos los embalses de las cuencas catalanas. Ahora bien, la tecnología ha evolucionado lo suficiente como para ofrecer soluciones que permitan encontrar donde se está produciendo una fuga o, aún más importante, monitorizar el entorno y avisar cuándo se produce una. Las seis maneras más utilizadas para saber si se está produciendo una fuga o encontrar en qué punto está pasando son:
- Medición del caudal: Evidentemente, las fugas provocan pérdidas de agua, es decir, pérdidas de caudal. Por tanto, si se tiene instalado en las válvulas o juntas caudalímetros con capacidad de transmitir las medidas, se podrá comparar si los caudales de entrada y los de salida de cada segmento coinciden. Si no fuera así, se sabrá en qué tramo de la red existe una fuga.
- Medición de la presión: Una fuga también provoca que el agua que circula por un tramo pierda presión, por tanto, de la misma manera que la medida del caudal, medir la caída de presión entre los extremos de un segmento puede indicar pérdidas dentro de éste. Del mismo modo, no solo es necesario un dispositivo con la capacidad de medir y almacenar los datos de la presión, sino también de poder transmitir esos datos. La ventaja respecto a la medida de caudal, es que la instrumentación necesaria es más sencilla y, por tanto, más barata.
- Medición del ruido: Cuando agua a alta presión sale por una grieta o junta de una tubería, genera ruido por el choque del agua con el material que le rodea. Utilizar un equipo móvil de micrófonos puede ser muy útil para encontrar el punto exacto de una fuga, ahora bien, no suele ser un método muy efectivo como monitorización continua ya que es un método bastante caro porque la tecnología necesaria para identificar ruidos provenientes de la tubería y no del entorno, no es sencilla.
- Medición de la vibración: Una fuga no solamente provoca ruido, la presión con la que sale el agua hace que la tubería tiemble considerablemente. Medir el nivel de vibración en los extremos de los tramos también marca si ha ocurrido una fuga. Como punto a favor de este método de medición solamente se necesita un punto de referencia y no dos o más como alguno de los otros métodos.
- Visión termográfica: Similar a la medición de ruido, es una tecnología muy útil para encontrar el punto concreto donde está ocurriendo una fuga en una tubería, pero no tan idóneo para monitorización constante debido a su precio. Por ejemplo, es muy utilizado en fontanería doméstica para ver un edificio en qué punto concreto está ocurriendo la pérdida de agua.
- Medición de la humedad superficial: Como último método utilizado, existe la posibilidad de medir constantemente el nivel de humedad del suelo situado en la superficie de la tubería. Este método presenta la complicación que se debe tener en cuenta la meteorología, pero a su vez, esta información puede ser utilizada para estudios ambientales sobre el suelo.
Ahora bien, hay que ser consciente que a la inmensa mayoría de los más de 256.000 km de tuberías de abastecimiento y cerca de 144.000 km de tuberías de redes de saneamiento, no llega el suministro eléctrico. Por ello, el equipamiento necesario para poder monitorizar las posibles fugas, debe ser capaz de trabajar con baterías, de manera geolocalizada y con capacidad de interpretar la lectura.
Proceso por el que el agua con carácter corrosivo penetra en los poros de la pared de una tubería metálica y desarrolla montículos ásperos compuestos por productos de la corrosión que hacen disminuir la sección útil del tubo. Por esta razón se utiliza una capa de cemento como protección interior contra la corrosión en las tuberías de hierro dúctil.
Proceso por medio del cual se reduce el espesor de una lámina de metal o de materiales semejantes.
Una reacción química donde un metal o un no metal cede electrones, y por tanto aumenta su estado de oxidación.